Producir un talk show global: la innovación detrás de Chelsea

La semana pasada Netflix lanzó su primer talk show; el primero en muchos sentidos, te contamos los desafíos que este nuevo proyecto representó para los equipos técnicos de Netflix.

Chelsea es el primer talk show que se estrena en todo el mundo al mismo tiempo, en más de 190 países. Además, es el primero pensado para televisión por Internet, es decir, disponible cuando sea y donde sea, a través de cualquier dispositivo. A diferencia del mundo lineal de un talk show televisivo, el programa creado por Netflix no tiene limitaciones geográficas o de contenido. El equipo de Netflix encontró varios desafíos con Chelsea, por ejemplo, cuál era la mejor manera de ofrecer un programa de esta naturaleza, enfrentar los plazos supercortos y adaptar la interfaz a transmisiones diarias sin que el consumidor pierda el control de lo que ve, todo sin perder el filoso sarcasmo de Chelsea en la traducción. A continuación, les mostraremos algunos detalles del proceso.

Chelsea es el primer talk show que se lanza en todo el mundo al mismo tiempo y en 20 idiomas.

Para cumplir con esto, en primer lugar, Netflix debió buscar traductores calificados que entendieran el tipo de humor estadounidense de Chelsea, arriesgado y al límite de lo profano, y mantuvieran la relevancia cultural y el tono del original. Se probaron a más de 5000 profesionales y para finalmente seleccionamos alrededor de 200 para cubrir los 20 idiomas a los que se traduce Chelsea. La prueba incluía subtitular fragmentos de Uganda Be Kidding Me, de la misma Chelsea, Orange Is the New Black y House of Cards para poder ver qué tan bien resolvían los textos con obscenidades, jerga, terminología política estadounidense y expresiones locales.

En segundo lugar, debido a los plazos de entrega cortos (20 idiomas en 12 horas), el equipo de Netflix debió pensar un flujo de trabajo capaz de crear y compartir una plantilla general en inglés para todos los traductores, desde Arabia Saudita hasta Brasil. Para lograrlo se recurrió a una nueva técnica llamada “respeaking”. Básicamente, es una transcripción simultánea que al terminar el programa se edita y se convierte en un documento maestro en inglés. Esta plantilla se envía de inmediato a los traductores, que tienen hasta la mañana siguiente para entregar el trabajo terminado.

Por último, Netflix organizó un equipo que ve los episodios en vivo para detectar frases y referencias culturales difíciles, con el objetivo de alertar a los traductores y darles toda la información necesaria para responder rápidamente a ese tipo de problemas. Muchas palabras, frases y expresiones no son internacionales, entonces el equipo las marca y les da más contexto para no perder el impacto local con la traducción.

Crear una experiencia intuitiva.

Mientras Chelsea y su equipo adaptaban un talk show al mundo del streaming, el equipo de Innovación de Productos de Netflix trabajaba para adaptar la experiencia de sus usuarios a un talk show que se transmite tres días a la semana: algo completamente nuevo para todos. En el mundo de los talk shows, la actualidad importa. El público quiere ver entrevistas actuales a invitados importantes y espera que sea fácil encontrar rápidamente el último programa o el más polémico. Esto era un gran desafío para Netflix, ya que sus miembros están acostumbrados a empezar por el primer episodio; por el comienzo de una historia. Saben que pueden seguir viendo cuando quieran y muchas veces prefieren hacer maratones. Ver una serie en Netflix es parecido a leer una novela desde el primer capítulo hasta el último. Sin embargo, un talk show se parece más a la manera de ojear una revista: al final terminas leyendo el artículo que más te interesa.

Para destacar los episodios más recientes, se invertió el orden de presentación poniendo el último programa al principio de la cola de reproducción. Después de ver el episodio más reciente, la interfaz de Netflix sugiere el penúltimo y así sucesivamente. De todos modos, si alguien quiere empezar a ver desde el principio también puede hacerlo, solo que la maratón de Chelsea comienza en el orden inverso.

Por otra parte, se le quitó importancia a la numeración de los episodios, ya que imponen un orden estricto y Chelsea está pensado para que no haya un sentido único de reproducción: el mejor orden es el que más le gusta a cada espectador. Al sacar los números de episodio como prueba, los invitados, los temas y el simbolismo de cada episodio se volvían más interesantes y por tanto el público elegía el que le parecía más llamativo personalmente.

Vivir por el carril rápido: del estudio al dispositivo en menos de 3 horas.

El desafío de Chelsea implicaba reducir el tiempo de introducción y codificación a 30 minutos, con lo cual Netflix tenía solo 15 minutos para codificar todo el audio y el video necesarios para la producción. Para codificar 30 minutos de contenido, la solución fue coordinar el trabajo de miles de máquinas en la nube de Amazon de modo que ejecuten un flujo de trabajo paralelo más grande. El contenido se divide en fragmentos de 30 segundos y cada uno se procesa en paralelo. El trabajo reciente que realizó el equipo de ingenieros de Netflix para aprovechar los servidores AWS durante las horas de menor demanda les permitió acelerar eficazmente el proceso asociado con este programa. Una vez que finaliza la codificación, la infraestructura de entrega de contenido controla que se propague en todo el mundo a través de la red Netflix Open Connect en menos de 2 horas. Gracias a la actualización de estos procesos, Netflix revolucionó la manera de transmitir contenidos innovadores a todo el planeta con misma gran calidad de video de siempre.

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